Bella Durmiente de Gabriel Ordeig (1967)
La Bella Durmiente de Santa & Cole es un tótem de luz, una gran metáfora luminosa que despliega verticalmente su cromatismo. La Bella dispuso originalmente de pantallas pictóricas debidas a notables pintores, hasta derivar en la actual versión única que celebra la abstracción geométrica de Mondrian. La Bella Durmiente es una lámpara de fluorescencia que combina la intensidad luminosa de su tubo central con la riqueza cromática de su pantalla envolvente. Una pieza nacida a contracorriente, en una era de halógenas y metales, obra de unos creadores que se propusieron la coloración de la fluorescencia cuando esta fuente de luz era tenida por un emisor frío y sin alma. |
Nadie mejor para el color que un pintor. Por eso, a lo largo de los años ochenta, la serigrafía de la pantalla se encargó a algunos de los más sobresalientes pintores e ilustradores de Barcelona: Francesca Llopis, los propios autores, Peret, Perico Pastor, Carlos Pazos, Vicenç Viaplana.
En esta reedición, que data del año 2000, el color sigue siendo un elemento fundamental. La composición de colores de la pantalla es una rítmica secuencia abstracta. En ella la objetividad formal de las líneas se funde con las distintas personalidades del color, en una fenomenología de colores que se expresan como sonidos, por valores proporcionales, colores cortos y largos. Parece obedecer a la serie newtoniana, la tríada primaria: rojo, amarillo y azul; y la secundaria: verde, violeta y anaranjado. Dos remates negros metálicos escalonados cierran esta escultura de luz. El detalle escalonado refuerza el carácter clásico y totémico.
La lámpara está hecha de sensaciones cromáticas. En La Bella duerme la magia del color, una sensación que podemos experimentar incluso con los ojos cerrados. Guarda en su sueño el secreto de las misteriosas relaciones que existen entre los colores y los sentidos. La Bella despliega su cromatismo en todo tipo de interiores, la belleza de la lámpara que duerme se despierta radiante al encenderse. «Un color solo no satisface la retina. La naturaleza del color es subjetiva. Los colores son pura apariencia. Porque el color reside en nosotros».